La ansiedad y los trastornos de ansiedad en niños: Información para los padres


Por Thomas J. Huberty, PhD, NCSP
Universidad de Indiana


La ansiedad en una sensación común a todos, que se experimenta casi a diario. Frecuentemente, usamos términos como estar muy inquieto, estar muy nervioso y estar muy tenso para describir sensaciones de ansiedad. Es normal sentirse ansioso, y la ansiedad puede fluctuar de niveles muy bajos hasta niveles tan altos que el rendimiento social, personal y académico pueden verse afectados. En niveles moderados, la ansiedad puede ser útil, porque aumenta nuestra atención al peligro o nos indica que necesitamos actuar de alguna manera. La ansiedad puede surgir de circunstancias reales o imaginarias. Por ejemplo, un estudiante puede sentirse ansioso sobre el rendimiento de una prueba (real) o puede estar demasiado preocupado de decir algo incorrecto y ser ridiculizado (imaginaria). Debido a que la ansiedad es el resultado de pensar acerca de acontecimientos reales o imaginarios, casi cualquier situación puede crear el escenario para que ocurra.

Cómo enseñar a leer y escribir a niños disléxicos




Fuente: www.ladislexia.net

Procedimiento a seguir para enseñar, trabajar y afianzar cada grafema/fonema.

En ocasiones los niños/as disléxicos tienen severos problemas para establecer la conversión grafema/fonema, por lo que necesitan un refuerzo específico para aprender a leer. En este caso se muestra un ejemplo de cómo habría que trabajar dichos grafemas para que el disléxico los asimile adecuadamente.

Partimos de que el presente  procedimiento, para enseñar a leer, se engloba dentro del método  sintético.
Arturo es escultor1 Cómo enseñar a leer y escribir a niños disléxicos
A modo de ejemplo se muestran los ejercicios que realizaríamos para el aprendizaje-afianzamiento de la letra D.

Imitación infantil

Los adultos somos las personas de referencia más importantes para el niño, sobre todo durante sus primeros años. En nosotros se fijan, de nosotros aprenden, y reflejan cómo un espejo todo aquello que les enseñamos, aunque no siempre seamos conscientes de ello. Nuestras actitudes, emociones, sentimientos, valores, lenguaje y comportamientos se van afianzando en ellos, primero imitándonos a través del juego simbólico. Poco a poco ponen a prueba todo lo aprendido en situaciones reales de su vida cotidiana en interacción con sus iguales y el resto de personas que les rodean, interiorizando cómo propios esos aprendizajes.
Hace tiempo recibí éste vídeo que refleja claramente la capacidad de imitación de los pequeños y la importancia del modelo que les ofrecemos, que en ocasiones no siempre resulta ser el más adecuado. Cómo una imagen vale más que mil palabras,aquí os lo dejo para que lo veáis y cada uno saque sus propias conclusiones.


Psicóloga.


No tolera las frustraciones



Tengo una hija de 8 años que desde siempre no tolera ningún tipo de contratiempo. Si algo no sale como ella quería se pone a gritar y a llorar, si pierde en un juego, si le decimos que no a una petición o un capricho reacciona igual. Así es desde siempre. Ya lo hemos probado todo: desde tratar de satisfacer todo lo que pide y solucionarle cualquier contratiempo, hasta dejarla por imposible. Estamos superados ¡Ayuda!”
Hace poco recibí un correo con este mensaje. Es representativo de lo que le ocurre a muchas familias ya que se trata de un caso típico de baja tolerancia a la frustración. En esta entrada voy a explicar en qué consiste y facilitar unas pautas para abordarlo. 

EN QUÉ CONSISTE

Se dice que un niño o niña tiene baja tolerancia a la frustración si pequeñas adversidades le provocan enfado, rabia, tristeza o abandono de lo que persigue y esos sentimientos lo dominan hasta dejarlo  sin capacidad para responder a esa adversidad de manera adecuada.
Son niños que no soportan un “no” por respuesta, pequeños contratiempos, que tienen mal perder o que lo quieren todo “aquí y ahora”.

POR QUÉ SE PRODUCE

La baja tolerancia a la frustración es sobre todo una conducta aprendida. Es posible que determinados temperamentos predispongan a responder de esta manera, pero generalmente este tipo de conductas cuando se prolongan en el tiempo, son fruto de un proceso de aprendizaje que ahora les explico.
Probablemente a las primeras reacciones de frustración (llantos, gritos, ira) los padres hayan respondido intentando solucionar y satisfaciendo aquello que frustraba a sus hijos. Poco a poco, los padres, con buena intención y sin ser conscientes de lo que hacían, han reforzado esa forma de reaccionar.
Imaginen la siguiente situación: un niño quiere un capricho, algo que no es ni urgente, ni necesario. Los padres se lo niegan o le dicen que tendrá que postponerse. El niño a la negativa de sus padres, se siente frustrado y reacciona de forma desproporcionadamente negativa: grita, llora… los padres entonces ceden y cambian su decisión inicial. Cuando esto se hace repetidamente están “premiando”, reforzando esa forma de actuar. Y está demostrado, que cuando además eso se hace unas veces sí y otras veces no (un reforzamiento variable, se llama técnicamente) la conducta se consolida más aún.

CONSECUENCIAS

Un niño con baja tolerancia a la frustración tiene consecuencias negativas siempre. En primer lugar, para él mismo: sufre de manera desproporcionada. Lo que para los demás son pequeñas contrariedades, para ellos son situaciones más dolorosas.
Son niños disruptivos que se adaptan mal a las situaciones sociales, donde todos tenemos que ceder de alguna manera. ¿Se imaginan no ya un adulto, sino un joven que no tolera de los demás un no por respuesta…?
Las consecuencias también la sufren los padres que tendrán que esforzarse más para que su hijo no tenga ninguna frustración. Como me decía un papá que vivía esta situación: “espero que mi hijo no me pida la luna, porque se la tendré que conseguir”

CÓMO SE CORRIGE

Si lo pensáis se trata de desaprender una forma de responder, para aprender otra forma más adecuada. Para ello les facilito de manera muy resumida algunas pautas a seguir:

Babysignos desarrollan el intelecto



Los estudios demuestran que enseñar la lengua de signos a bebés oyentes mejora su lenguaje, su vocabulario y su comprensión de lectura. “Al tratarse de una lengua oficial, los bebés almacenan la información en un área específica del cerebro”, según Marilyn Daniels.


Así, cuando un bebé oyente aprende lengua de signos, su cerebro se desarrolla más allá que el cerebro de bebés que no aprenden un segundo idioma. Daniels explica que “bebés o niños pequeños que aprenden la lengua de signos o su vocabulario, poseen un lugar adicional en sus cerebros desde la cual recuperar la información”.

La lengua de signos también favorece el desarrollo intelectual en bebés oyentes, porque según Daniels, “la lengua de signos necesita que los bebés utilicen más la visión que otra lengua hablada”. Es el hemisferio derecho que procesa la información visual, mientras que el hemisferio izquierdo procesa la información lingüística. Las lenguas habladas se almacenan en el hemisferio izquierdo, pero cuando los bebés aprenden los signos correspondientes a la lengua hablada, están utilizando ambos hemisferios. Esto redunda en una mayor cantidad de conexiones y sinapsis en el cerebro.

Aislar sonidos orales es uno de los mayores problemas que existen para niños y adultos que tienen dificultades para leer y escribir. Estudios realizados en Bélgica, Portugal, Suecia, el Reino Unido y en Estados Unidos han demostrado que deletrear utilizando el alfabeto dactológico de la lengua de signos es el método más eficaz para superar estos problemas.

Día Mundial de Concienciación sobre el autismo en TVE

El apoyo de los medios de comunicación tienen un papel importantísimo por su contribución en la difusión de la concienciación social sobre las personas con Trastorno del Espectro Autista, ayudando a que se conozca cada vez más su realidad y necesidades. 

El 2 de Abril, coincidiendo con el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, TVE emitió un reportaje sobre el autismo en su informativo. Si no tuvisteis oportunidad de verlo, aquí os lo dejo. 

No os lo perdáis... 
Psicóloga.





9 Estrategias infalibles que no funcionan en los niños con TDAH



El Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) afecta a la capacidad de una persona de concentrarse en su trabajo o en un proyecto y conseguir llevarlo a cabo. En una persona con TDAH la atención tiende a dividirse, haciendo que esas personas tengan la sensación de estar sólo “mareando la perdiz”.

El mes pasado expusimos algunas estrategias que no funcionan en adultos con TDAH. Este mes los expertos nos cuentan estrategias inútiles para niños con TDAH. Algunas de estas ideas no sólo son ineficaces; pueden, además, exacerbar los síntomas o impedir los avances.

Seas padre, madre, familiar o profesor de un niño con TDAH, aquí puedes ver lo que no funciona –y algunos consejos que sí lo hacen.


Estrategia inútil Nº 1: Atribuir el TDAH a falta de motivación

Existe la creencia de que los niños con TDAH son perezosos o no quieren esforzarse; nos lo dice el Dr. Mark Bertin, Pediatra Especialista en Desarrollo Conductual y autor de “The Family ADHD Solution”. “Hay un mensaje sutil –o no tan sutil– de que, si se esforzasen más, o simplemente se organizasen, todo iría bien”.
Sin embargo, el TDAH “no tiene más relación con la voluntad que un trastorno de aprendizaje, una discapacidad física o incluso el asma o la diabetes.” El TDAH afecta a las funciones ejecutivas, lo que hace difícil controlar los impulsos, organizarse, prestar atención, planificar y gestionar el tiempo.
De hecho, muchos niños con TDAH se esfuerzan más que sus compañeros. “Seguramente, tanto los niños con TDAH como sus padres terminan agotados por el esfuerzo casi constante que realizan para contrarrestarlo”.

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